A raíz de un artículo que escribió
Xylvia en su blog, me inspiré en este nuevo tema. Hace ya algún tiempo que me he empezado a ver con cierta
desconfianza la información oficial que nos dan los medios de comunicación masivos: diarios, radio y televisión. Para ahondar en el tema, utilizaremos la noción "medios de información", como se hace en un
blog.
Primero, podemos criticar la forma en que se informa sobre la
violencia y la delincuencia ¿Es realmente necesario hacerlo? Porque por un lado, puede ser importante para conocer el mal que nos rodea, pero por otro puede crear inseguridad, muchas veces innecesaria, en la población. Puede que un accidente sirva para ilustrar a la población los peligros de andar a exceso de velocidad, pero también la exposición del accidente y funeral posterior puede significar una falta de respeto a la familia afectada por la pérdida humana. Ver más (
1), (
2), (
3)
La
farándula tiene más espacio en la televisión que algunas otras cosas que realmente importan, como la cultura, todo porque "venden más". "Pan y Circo" parece ser la prioridad. Es verdad que la gente que trabaja en la TV realizan diversas funciones, entre ellas entretener, pero no por ello nos debe entretener su vida privada ¿Nos gustaría que los medios estuvieran pendientes de nuestra vida privada?
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También, tenemos la
influencia económica y política en los medios. Los medios de información con mayor presencia o llegada se encuentran frecuentemente contaminados por otros intereses distintos del informar, como lo puede ser el favorecer al gobierno de turno o derrocarlo. Como el papel que jugó el diario El Mercurio de
Agustín Edwards (
2) en la caída del gobierno de Salvador Allende. O que
Raúl Hasbún haya sido tildado en su momento como autor intelectual de homicidio en un conflicto que mezclaba monopolio estatal y rivalidad política en el área televisiva. O que
Sebastián Piñera haya sido durante su candidatura y durante breve lapso de su gobierno dueño del canal Chilevisión. Ni hablar de
Silvio Berlusconi, que comenzó su carrera empresarial con el negocio de la televisión y todos sabemos donde está ahora.
La neutralidad incluso falta en el fútbol. De partida, los comentaristas siempre favorecen a los equipos grandes. ¿Alguna vez has escuchado un partido por la radio? ¿Te ha tocado que tu equipo es visita y el partido es emitido por una emisora que no puede ocultar su inclinación por el equipo local, si hasta el nombre del programa tiene relación con dicha escuadra? Es algo muy molesto, ya que no consideran que no sólo le transmiten a su público, sino a la visita. Es más, le transmiten más a la visita, ya que su público se supone que está en el estadio y la mayoría de las personas no escucha radio en la cancha.
No desconocemos la existencia de
medios que sí dan a conocer su inclinación política o son de propiedad estatal, como
TVN o
La Nación en Chile o más claramente el diario
Gramma en Cuba. También, cuando vemos los partidos de la Selección, obviamente el relator de turno va a narrar para los chilenos fanáticos de La Roja.
En conclusión, lo importante es tener criterios claros a la hora de informar. Deben reinar la cordura y la neutralidad. Aunque siempre está la posibilidad de informarse por medios que sean parciales, ya que información hay para todos los gustos.