Al ver estos comerciales (1) (2), me acordé que, más allá de lo expuesto, existe una verdad que parece poco conocida para los chilenos: el agua de la llave, salvo en Concepción, contiene flúor. Lo que en principio puede ser positivo para la dentadura, puede ser sumamente negativo, considerando que involucra graves riesgos para la salud (2) (3).
A mayor abundamiento, el efecto negativo que parece más grave es que los consumidores se vuelven más pasivos, mansos mentalmente. Esto sí que sería grave, ya que ni una cosa tan básica y vital como el agua se salvaría de los intereses políticos y económicos de los más poderosos y ya varios se han atrevido a tildar esto de conspiración.
Por otro lado, no podemos desconocer que es un tema discutido. Hay opiniones a favor de esta medida.
En conclusión, sería bueno que si se promociona el consumo de agua potable, también se hable sobre su fluoración. Una campaña de esta naturaleza debe ser tan transparente como el producto que se promociona.

